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La emoción que sobrevive el olvido

Imaginá que alguien ya no recuerda qué canción acaba de escuchar, pero cuando vuelve a sonar empieza a sonreír.

¿Puede una persona olvidar un acontecimiento y, aun así, conservar algo de lo que ese acontecimiento le hizo sentir?

En Alzheimer, la respuesta parece ser, en parte, sí.

La memoria no es un único sistema. Recordar qué hicimos ayer, reconocer una canción, aprender una habilidad o experimentar una emoción involucran procesos cerebrales diferentes. Por eso, cuando una forma de memoria comienza a deteriorarse, otras pueden conservarse durante más tiempo.

La investigación sobre memoria emocional en Alzheimer encontró que determinados estímulos con carga emocional pueden conservar una ventaja respecto de los estímulos neutros, especialmente en etapas tempranas de la enfermedad. Una revisión sistemática más reciente, que analizó 35 estudios, confirmó que existe evidencia de este fenómeno, aunque también mostró resultados contradictorios: no todas las personas ni todos los estímulos presentan el mismo efecto.

La música ofrece uno de los ejemplos más llamativos.

En un estudio con personas con Alzheimer, los participantes recordaban peor las canciones que habían escuchado que las personas sin deterioro cognitivo. Sin embargo, las emociones provocadas por esas canciones podían permanecer durante varios minutos. La música triste aumentaba los sentimientos negativos y la música alegre los positivos, incluso cuando la persona tenía dificultades para recordar qué había escuchado.

Otra investigación encontró que la música familiar puede evocar recuerdos autobiográficos y emociones en personas con Alzheimer leve o moderado, y planteó que puede ser una herramienta útil para favorecer la comunicación y la interacción social.

Esto cambia una escena cotidiana.

Si alguien no recuerda una conversación, quizás insistir para que la recuerde no sea la mejor manera de acompañarlo. En cambio, una canción conocida, una fotografía, una voz familiar, un aroma o una actividad significativa pueden convertirse en puentes hacia el presente.

No significa que “la emoción quede intacta” ni que la enfermedad deje de afectar las capacidades emocionales. La evidencia es bastante más compleja.

Pero sí nos recuerda algo fundamental: una persona no puede reducirse a aquello que recuerda.

A veces, cuando las palabras fallan, todavía podemos encontrarnos en una canción.

Referencias científicas

  • Klein-Koerkamp Y. et al. Preserved and impaired emotional memory in Alzheimer’s disease. Frontiers in Psychology, 2012.
  • Moltrasio J., Rubinstein W. The soundtrack of memory: the effect of music on emotional memory in Alzheimer’s disease and older adults. Memory, 2025.
  • Baird A., Samson S. Preservation of musical memory and engagement in healthy aging and Alzheimer’s disease. Annals of the New York Academy of Sciences, 2015.
  • Emotional enhancement of memory in Alzheimer’s disease dementia: a systematic review. 2026.

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